Mediante un esquema coordinado que combina el reclutamiento por redes sociales, la simulación de devoluciones y la complicidad de autoridades en México para la clonación de placas, cárteles del narcotráfico trasladan miles de vehículos de alquiler desde Estados Unidos para integrar flotas operativas y de lujo, reveló una investigación del diario Los Angeles Times.
El reportaje, firmado por el periodista Steve Fisher, detalla que las organizaciones criminales priorizan camionetas y autos de alta gama como Cadillac Escalade, BMW, Chevy Suburban, Ford Raptor, Toyota y pickups Ram, destinadas tanto al uso personal de los capos como a sus actividades operativas en el campo.
De acuerdo con la investigación, el método más recurrente consiste en contratar personas en Estados Unidos a través de plataformas digitales para que renten unidades usando sus identidades reales por periodos de cinco días, contratando la cobertura de seguro contra robo.
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Al finalizar el plazo, los reclutados no devuelven el automóvil en ventanilla, sino que lo dejan estacionado en el mismo lote de la agencia con las llaves al interior. Posteriormente, un operador de la organización recupera la unidad y la conduce directamente hacia la frontera con México. En otros casos, los ejecutores emplean identidades robadas en kioscos automáticos de aeropuertos cubriéndose el rostro con cubrebocas.
Especialistas e investigadores policiales señalan que la legislación de privacidad en estados como California genera un vacío legal, ya que impide a las compañías arrendadoras activar el rastreo por GPS hasta que transcurre el tiempo límite de entrega y se intenta contactar al arrendatario, proceso que puede tardar varios días. La Patrulla de Caminos de California calcula que tan solo en esa entidad alrededor de 2,000 vehículos sustraídos terminan cada año en territorio mexicano.
Una vez internadas en el país, las unidades entran a una segunda fase operativa. Con la participación de funcionarios corruptos, los vehículos son dados de alta en los sistemas de registro vehicular estatal para obtener placas mexicanas y documentación aparente legal, lo que elimina el reporte de robo ante los arcos de seguridad y monitoreo de las carreteras federales.
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Asimismo, parte de los vehículos pesados y pickups son transformados en los denominados “vehículos monstruo” (mutant tanks), equipándolos con blindaje artesanal de acero pesado, soportes para armamento de alto calibre y escotillas de disparo para enfrentamientos contra grupos rivales y fuerzas de seguridad.
El reporte destaca múltiples operativos y hallazgos vinculados a este esquema:
Colorado: La fiscalía general acusó a 17 personas vinculadas al Cártel de Sinaloa por el robo de 190 camionetas Ford F-150 y SUV de lujo en el aeropuerto de Denver, con un valor estimado de 10 millones de dólares, las cuales eran intercambiadas por droga.
Jalisco y Sinaloa: Autoridades e investigadores privados rastrearon cargamentos de camionetas Ram y Jeep Wrangler robadas en Oakland, Las Vegas y Los Ángeles, destinadas a mandos del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y del Cártel de Sinaloa.
Mexicali: El Ejército Mexicano interceptó un tractocamión que transportaba una Cadillac Escalade y una pickup Ram ocultas detrás de pacas de heno, cuyo chofer confesó que cobraría 1,500 dólares por entregarlas a líderes del narcotráfico.
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De acuerdo con funcionarios de seguridad estadounidenses, el robo y tráfico de estos vehículos registra repuntes significativos cada vez que estallan disputas territoriales entre grupos delictivos en México, debido a la alta demanda de logística militarizada y movilidad operativa.
