El Complejo Agroindustrial de Santander, conocido como la alcoholera de Nopaltepec, operaba bajo la lupa de las autoridades federales antes de la mortandad masiva de peces registrada en junio de 2026 en el río Limón y la Cuenca del Papaloapan.
Respuestas a solicitudes de transparencia emitidas por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) revelan que la planta sumaba inspecciones, procedimientos administrativos y al menos una sanción económica desde años atrás.
El registro ambiental incluye el expediente PFPA/36.2/2C.27.1/0110-17 de la Profepa, abierto en 2017 y catalogado como reservado en julio de 2026. Por su parte, la Conagua confirmó un procedimiento formal derivado de una inspección en 2019 que derivó en una multa contra la empresa. Pese a estos antecedentes, la planta continuó operando tras obtener autorizaciones para el aprovechamiento de agua y descargas.
La emergencia estalló en junio de 2026, cuando la muerte masiva de especies como robalo, tilapia, chucumite, curvina, camarón y jaiba paralizó la actividad pesquera entre la laguna La Miel y Alvarado. Juan Gabriel Cano Martínez, integrante de la cooperativa El Torno del Río Limón, estimó que el ecocidio afectó de forma directa a cerca de 2 mil familias dependientes de la pesca.
Tras la crisis de junio, las autoridades federales intensificaron las revisiones en la zona de Nopaltepec:
Profepa: Detectó la descarga directa de vinaza —residuo líquido de la producción de alcohol— sobre suelo natural sin tratamiento previo.
Conagua: Suspendió los permisos de descarga de la alcoholera e impuso nuevas sanciones económicas por irregularidades administrativas e incumplimientos técnicos.
Aunque la Conagua precisó en agosto que no era posible señalar a la empresa como causante única del desastre, dictaminó que los componentes hallados en los depósitos de la alcoholera coinciden con los contaminantes detectados en los canales y lagunas aledañas. Estos residuos consumen el oxígeno del agua, creando condiciones incompatibles con la vida acuática.
