La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. Camelot.
EN LAS ANIMAS DE MANOLO
Lo que mi recuerdo alcanza a memorizar. Fue una noche jalapeña de frio, algo de fresco, típica de allá. La cita era en la hemos finca Las Animas del empresario Manuel Fernández Ávila. Manolo ha sido catalogado como el mejor alcalde de Xalapa. Venía la leyenda viviente, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, que caminaba por el país para platicar y conocer, no para hacer proselitismo, con AMLO no se halló, dirían las chachas.
Entre unos 9 comensales quienes Manolo invitó se desarrolló la cena política, todo en la vida es política cuando se reúne gente de eso. Cuauhtémoc era y es la historia viviente de la izquierda. Desde aquel Barthelazo del 88, donde aseguran le quitaron la presidencia, su caminar es como el de Quijote, luchando contra los molinos de viento. Con Amlo no tuvo juego, escasamente sus hijos ocupan lugares en el gobierno de Sheinbaum, pero lo que era él no quiso entrarle a nada. Como Porfirio, desconfiaba.
Hubo un tiempo que se habló de la ruptura del PRI cuando a Cuauhtémoc un presidente no le dio la dirección de Pemex, que eso quería, y se fue a fundar el PRD, AMLO era chamaco de biberón aun. Me negó cuando le pregunté si por esa causa se había salido del PRI, por la dirección de Pemex.
A Manolo Fernández lo invitaba a que se pasara al Movimiento de ellos, donde seguramente Manolo sería un extraordinario gobernador de Veracruz, porque buen alcalde de Xalapa lo fue.
Entre la maleza y el café allí que huele a hermosura, con la noche casi de duro cierzo invernal, se fueron un par de horas y llegaron los hijos del anfitrión y saludaron y recorrieron la finca, para mostrársela al hombre, al hijo de quien logró la expropiación petrolera.
Así recuerdo.
LA MUERTE DEL TICHO
Consternación causo ayer la noticia de la muerte intempestiva del doctor Abel Octavio del Bosque Márquez, conocido como Ticho. Un buen médico, un buen amigo, medio mundo lo conocía y apreciaba, se cuentan historias suyas de gente que ayudó a salvar la vida. A sus 71 años un infarto se lo llevó. Al enterarme llamé a su hermano, el doctor Juan del Bosque, y me ratificó lo que se rumoraba. Con lágrimas y con la voz quebrada me dijo que lo iban a extrañar mucho. Han sido 5 hermanos muy unidos, hoy la vida le quitó a uno, y se tiene que seguir adelante, porque la misión de ellos es la medicina y hay que salvar vidas.
En el grupo de jueves, donde coincidimos algunos semanalmente, Ticho era alegría, traía buena información de la ciudad y casi lo nombrábamos vocero. Se le va a extrañar, al igual que a Tavo Rodríguez Pasquel Bravo, el dueño de la Troje, a Héctor Lamoglia y a Héctor Ortega, los cuatro fallecidos con Ticho.
Allá deben estar haciendo el jueves, a partir de la semana.
Descansen en paz.
