Michael Torresini
Continuo con mi cruzada por la salud que se obtiene muy fácilmente siguiendo la máxima hipocrática que tu medicina sea tu comida-y viceversa. Antier empecé a decir que los antibióticos matan las bacterias malas-y las buenas. Ahora quisiera ilustrar otra grandísima ventaja de la medicina natural, de curarse con lo que sale de la tierra en lugar de lo que sale desde un laboratorio químico: Un antibiótico mata las bacterias exitosamente, es decir en el mejor de los casos, cuando no hay que repetir-y así dañar nuestras defensas. La conclusión es que en el mejor de los casos matas las bacterias y soluciona el problema-ESTE PROBLEMA Y NADA MÁS. Si en cambio uno mata las bacterias con mucho ajo picado crudo, no mata sólo las bacterias, sino también baja la presión, la glicemia, el colesterol malo, desintoxica el hígado, inhibe las células cancerígenas, alimenta la flora intestinal beneficiosa-es decir no sólo no la debilita como las medicinas, sino fortalece nuestras defensas y es antioxidante y por ende retrasa el envejecimiento.
Ahora una pregunta pragmática: ¿Cómo vamos a comer cuatro o cinco dientes de ajo picado? Muy fácil y agradablemente en un gran plato de ensalada-lechuga, tomate, o espinacas, o brócoli al vapor-de allí a la muy, muy interesante conclusión que todos los alimentos, todas las verduras antedichas tienen más o menos las mismas ventajas del ajo. Mi platillo favorito para comer mucho ajo es lo que mencioné antier-con brócoli-con muy poca sal y mucho aceite de oliva virgen. Así como el ajo, el brócoli también es un superalimento rico en nutrientes clave como vitamina C, K, ácido fólico, fibra y calcio. Su consumo destaca por su bajo aporte calórico y su capacidad para reducir el colesterol malo (LDL), proteger el corazón, mejorar la digestión y fortalecer el sistema inmunitario-al igual que el ajo. Protección antioxidante y prevención del daño oxidativo. Etcétera…Además, gracias a sus antioxidantes, la luteína y la zeaxantina, ayuda a prevenir cataratas y la degeneración ocular. Aquí cabe una aclaración: a veces los mismos médicos no adscriben la debida importancia a como se digieren y se beneficia de lo que comemos. Uno de los puntos focales es si algo es liposoluble o no. la luteína y la zeaxantina son liposoluble-lo que se soluciona parcialmente con el aceite de oliva, pero lo ideal es el aguacate ya que tiene más de ellas y literalmente envueltas en grasa saludable. Yo me como un aguacate al día o casi y veo mejor: hace diez años necesitaba lentes de aumento también para ver lejos-ya no. No tuve ningún problema con mis ojos, sólo que simplemente veo mejor-yo envejezco y mis ojos rejuvenecen gracias a unos cuatro o cinco aguacates a la semana. Toda verdura verde tiene la luteína y la zeaxantina, pero ni una produce los efectos benéficos del aguacate-más vale aprovecharlo, pues somos el primer productor mundial…
