*.-El joven de 19 años fue agredido a quemarropa por un elemento de la empresa PanAmericano en una farmacia; la bala sigue alojada en su cadera y la familia exige que la compañía asuma los gastos médicos.
“Tengo suerte de estar vivo”, asegura Alan, un joven de 19 años que sobrevivió al disparo a quemarropa que le propinó un guardia de la empresa de traslado de valores PanAmericano a las afueras de una farmacia en la colonia Predio 1, en el puerto de Veracruz. El proyectil le perforó tres órganos y permanece alojado en su cadera, dejándolo imposibilitado para trabajar y sustentar a su familia.
Los hechos ocurrieron el pasado 22 de febrero de 2026, cuando Alan y su primo acudieron al establecimiento para imprimir unas fotografías e ingresar a comprar insumos médicos previos a un partido de fútbol. Tras una discusión verbal con los custodios sobre la estancia en el local, uno de los guardias, identificado como Antonio “N”, lo sacó a empujones y le disparó en el abdomen.
“La persona bien alterada me dijo que la había librado, porque si por él fuera me habría pegado otro en la cabeza. Me dijeron en el hospital que pocas personas sobreviven a un disparo así”, relató el joven.
A raíz de la agresión, Alan fue intervenido quirúrgicamente de urgencia, sufriendo la ablación de parte del intestino, el hígado y el páncreas. Debido a la falta de capacidades médicas durante su hospitalización, la bala no pudo ser extraída de la zona pélvica, por lo que camina con dificultad y enfrenta pesadillas recurrentes y secuelas emocionales.
Antes del ataque, el joven se desempeñaba como chofer y cargador en una mueblería local. Sin seguro médico y en un periodo de recuperación estimado de cuatro a seis meses, la víctima no puede generar ingresos para mantener a su hijo de un año y tres meses, quien padece asma y requiere tratamiento nebulizador constante.
El agresor, Antonio “N”, fue detenido por elementos de la Policía Estatal y se encuentra en prisión preventiva oficiosa vinculado a proceso por el delito de lesiones dolosas calificadas dentro del proceso penal 59/2026. Sin embargo, la madre de Alan, Lucía, denunció que la Fiscalía General del Estado (FGE) no ha agilizado las diligencias para que el joven declare sin poner en riesgo su salud ni ha obligado a la empresa de seguridad a responsabilizarse de los gastos.
La familia pidió la intervención de las autoridades estatales para que el caso no quede impune y exigió a la empresa PanAmericano responder por la falta de capacitación de su personal en el manejo de armas de fuego y por los daños ocasionados a la víctima.
