La discusión del denominado “Plan B” de la Reforma Electoral volvió a tensionar el Senado, luego de que el Partido del Trabajo (PT) marcara distancia del proyecto impulsado por Morena y el Gobierno Federal. Este cambio coloca al bloque oficialista en un escenario político complejo, con la posibilidad de quedar solo en la defensa de la iniciativa.
Aunque no hay una explicación oficial detallada, legisladores señalan que la decisión del PT responde a preocupaciones sobre el impacto de la reforma en los partidos minoritarios. Manuel Añorve, coordinador del PRI en el Senado, acusó que la iniciativa busca “achicar” a fuerzas políticas como el PT y el PVEM, lo que explicaría el distanciamiento del partido guinda.
La oposición aprovechó la fractura para intensificar sus críticas. Ricardo Anaya, coordinador del PAN en el Senado, calificó la reforma como inviable y pidió su retiro definitivo, mientras Movimiento Ciudadano, a través de Clemente Castañeda, reconoció la postura del PT como “congruente” y cuestionó la viabilidad del proyecto. El PRI, por su parte, aseguró que sus legisladores permanecerán en la Ciudad de México para votar en contra y frenar cualquier intento de aprobación acelerada.
Por su parte, los coordinadores de Morena, Ricardo Monreal en la Cámara de Diputados e Ignacio Mier en el Senado, reconocieron el cambio de postura del PT y anunciaron que se circula un dictamen con ajustes técnicos para su discusión en comisiones. Monreal advirtió que la discusión podría aplazarse hasta después de Semana Santa si no se logra construir consenso, evidenciando la falta de votos suficientes en este momento.
La situación deja en evidencia la fragilidad del bloque oficialista y la complejidad de avanzar en una reforma electoral en la actual composición del Senado.
