La Secretaría de Marina (SEMAR) confirmó que un buque fondeado frente a las costas de Coatzacoalcos ha sido identificado como uno de los puntos de origen del derrame de hidrocarburos que afecta diversas zonas del Golfo de México desde principios de marzo.
Tras una investigación basada en tecnología satelital y patrullajes de verificación, las autoridades navales colocaron bajo la lupa a la embarcación por su presunta responsabilidad en un vertimiento ilegal en aguas nacionales. No obstante, la dependencia precisó que la contaminación actual deriva de una combinación de factores, identificando al menos tres fuentes principales:
El buque anclado en la zona sur de Veracruz.
Emanaciones naturales (chapopoteras) frente a Coatzacoalcos.
Filtraciones naturales en la Sonda de Campeche.
El fenómeno ha generado una mancha que se extiende por varios kilómetros del litoral, provocando afectaciones directas en los ecosistemas marinos y en la actividad pesquera de la región. Expertos señalan que, aunque las chapopoteras son procesos naturales del subsuelo, la intervención humana mediante vertimientos irregulares agrava severamente el daño ecológico.
Hasta el momento, la SEMAR ha mantenido bajo reserva la identidad, bandera y procedencia de la embarcación involucrada mientras concluyen las diligencias. Sin embargo, el Gobierno Federal advirtió que no se descarta el inicio de acciones legales y sanciones administrativas si se confirma que el incidente fue un acto de contaminación evitable.
Personal naval y brigadas de limpieza permanecen desplegados en las zonas afectadas para mitigar el avance del crudo. Mientras tanto, la presión social crece ante la demanda de transparencia y una evaluación precisa del impacto económico para las comunidades costeras de Veracruz y Campeche.
