El presidente de la FIFA frena el proyecto “FIFA Forward Enterprise” ante el rechazo masivo de confederaciones, directivos y amenazas de boicot.
Dimite asesor clave y el director de operaciones denuncia que el organismo fue “engañado” por una iniciativa unilateral.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, dio un paso atrás y anunció que no avanzará la polémica propuesta FIFA Forward Enterprise (FFE), la cual contemplaba la creación de una filial comercial valorada en 20,000 millones de dólares y la apertura de hasta un 20 % de su capital a inversores privados.
A través de un comunicado oficial, Infantino reconoció que tras escuchar las distintas posturas dentro del balompié internacional, la iniciativa generó divisiones incompatibles con los objetivos del organismo rector. “Se ha hecho evidente que el proyecto ha generado divisiones de una naturaleza que, independientemente del nivel de apoyo, ya no están en el interés del objetivo establecido en primer lugar. Esta propuesta no avanzará”, confirmó el directivo.
El proyecto pretendía recaudar fondos para redistribuir más de 10,000 millones de dólares entre las 211 asociaciones miembro. Sin embargo, provocó la oposición frontal de confederaciones clave como la UEFA, Conmebol, Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol.
La tensión escaló a tal grado que la UEFA advirtió con no participar en competiciones de la FIFA si se insistía en la venta de participaciones del torneo orbital, lo que ponía en riesgo la realización de próximos torneos internacionales y procesos clasificatorios.
A las críticas se sumó el exmandatario de la FIFA, Joseph Blatter, quien sentenció en redes sociales que la institución “no es un fondo de capital privado”, recordando que “si vendes las joyas de la corona del fútbol a inversores privados, también vendes una parte del juego”.
El rechazo al plan generó un severo quiebre dentro de la estructura directiva del organismo. Carlos Cordeiro, asesor de Infantino y miembro del panel del Mundial de la Casa Blanca, presentó su dimisión con carácter irrevocable tras calificar la propuesta como un “mal acuerdo para el fútbol”.
Por su parte, el director de operaciones de la FIFA, Kevin Lamour, lanzó duras acusaciones contra la gestión de Infantino al señalar que el proyecto fue impulsado unilateralmente y que la propia administración de la FIFA fue engañada.
“Es el proyecto de una sola persona. Los vicepresidentes, las confederaciones, las federaciones, los jugadores y la propia administración de la FIFA fueron ignorados y engañados. Un presidente debe unir e inspirar; hoy estamos viviendo lo contrario”, denunció Lamour.
Pese a que la FIFA argumentó en su defensa que la iniciativa buscaba únicamente optimizar los recursos comerciales sin ceder el control de la gobernanza, el rechazo institucional unánime obligó a la cúpula a cancelar definitivamente el plan comercial.
