“Mucha gente desea castigarte por decir la verdad, por ser correcto, por ser tu. Nunca te disculpes por ser auténtico. Si estás en lo cierto y lo sabes, entonces que hable tu razón. Incluso si eres una minoría de uno solo la verdad sigue siendo la verdad“. Mahatma Gandhi.
Esta semana inician las vacaciones de invierno en todas las escuelas de nuestro país, entonces es un buen momento para reflexionar sobre la educación de nuestros niños y jóvenes en casa y en la escuela; recuerde que todas nuestras actitudes, hábitos y sobre todo nuestras decisiones individuales y comunitarias reflejan la educación que recibimos en la casa y en la escuela.
Por eso lo que una sociedad es en forma colectiva depende de cómo es cada individuo que la integra. Bien dicen que para poder cambiar a nuestra comunidad es fundamental que cambiemos primero en lo individual, cuando cambio yo entonces cambia todo a mi alrededor; la escuela aporta aspectos importantes de nuestra formación cultural, y nuestra cultura personal refleja lo que realmente somos; sin embargo es en el hogar donde todo comienza y es precisamente ahí donde estamos fallando como individuos y como sociedad.
Nuestros padres y abuelos nos heredaron los principios y valores cívicos, éticos y morales que nos dieron la oportunidad de fortalecer a la familia como una institución pilar de la sociedad mexicana.
Al pasar los años los nuevos padres de familia hemos cometido errores que nos están llevando a ser una sociedad más deshumanizada, una sociedad que le da mayor importancia a las cosas materiales que a lo realmente importante: la riqueza personal basada en el respeto, la responsabilidad, empatía, puntualidad, entre otros valores.
Vemos por ejemplo que en la actualidad hay padres y madres de familia que exigen a los Maestros buenas calificaciones para sus hijos, les interesa mucho un diez en la boleta y no se han percatado que eso es solo un número, que en muchas ocasiones no va relacionado con el éxito de un ser humano y en la mayoría de los casos no refleja lo que un estudiante realmente aprendió, lo realmente importante es el APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO de nuestros hijos, ese sí nos debe importar ya que es lo que determinará las probabilidades de éxito en el futuro; un niño o joven que se forma en valores y adquiere APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO en la escuela tiene muchas probabilidades de éxito profesional y personal en la vida.
Antes de exigirle a un Profesor que le ponga a su hijo un diez en en la boleta, verifique primero que ese niño o joven realmente esté aprendiendo.
Un grave error es expresar hacia los niños y jóvenes un cariño mal entendido; el verdadero aprecio por los hijos no es tolerarles todo, no es cumplirles todo lo que desean, mucho menos es ser demasiado compasivo con ellos.
Tomemos en cuenta que si no corregimos a nuestros hijos en casa, entonces será corregido por la vida, y la vida, aunque es un gran maestro, no enseña siempre con amor, ni paciencia, es un Maestro severo, que cobra con lágrimas, fracasos y lecciones aprendidas de la manera más dura.
Cuando decides no poner límites en casa, estás dejando que tu hijo crezca sin un ejemplo de referencia clara, y sin ese ejemplo el mundo será quien le demuestre que no puede tener todo lo que desea, que sus acciones tienen consecuencias y que no siempre será él el centro de atención, pero esas lecciones que podrían haber aprendido con afecto en el hogar, llegarán en forma de rechazo, decepciones y hasta fracasos.
Un ejemplo claro de esto es cuando los niños no aprenden a respetar a los demás, si en casa se les permite hablar con desdén, con ira, ignorar las reglas o no asumir responsabilidades tarde o temprano se topará con alguien que no lo tolerará y ese comportamiento podría ser de un maestro, un jefe o incluso un amigo que decide alejarse de él y sabes quién será el primero en sufrir, pues su hijo porque no entenderá por qué el mundo no lo trata como tú lo hacías, que siempre seguías sus peticiones, justificándolo por todo, o impidiendo a veces confrontarlo con la verdad, entendamos que corregir no es castigar, es amar con firmeza.
Es enseñarle a tu hijo que en la vida hay límites, que cada vez que lo guías le estás dando herramientas para enfrentar un mundo que no le perdonará errores tan fácilmente como lo haces tú, si decides evitar darle responsabilidades a tu hijo, de exigirle que cumpla con sus deberes o de señalarle que ha hecho algo mal por el amor mal entendido que sientes por él, estarás formando una persona débil y dependiente.
Hoy tu actitud debe traducirse en la fortaleza de guiarlo, aunque a veces eso signifique ser el malo de la historia, mejor que tu hijo llore en casa porque lo corriges, a que llore en el mundo porque no sabe cómo enfrentar sus propios errores, no temas ser firme, tu hijo no necesita tener en ti un amigo que lo aplauda todo, él necesita un guía que lo prepare para la vida, porque de nada sirve protegerlo de las caídas cuando es pequeño si se enfrentará a un mundo que no lo comprenderá.
Corrige a tu hijo en casa con amor y carácter, porque al final el mayor acto de amor que puedas ofrecerle es prepararlo para vivir con integridad, responsabilidad y fortaleza.
La vida tarde o temprano lo pondrá a prueba, pero si tú has hecho tu parte él estará listo para superarla. Hagamos conciencia sobre la forma en la que estamos educando a nuestros niños y jóvenes, usted podrá exigir a un Profesor un diez de calificación para su hijo, sin embargo si no lo prepara correctamente la escuela de la vida lo va a reprobar sin que usted pueda hacer absolutamente nada.
