En cada tallo de caña de azúcar hay sacrificios, madrugadas frías y la esperanza de una buena zafra; pero eso casi nadie lo sabe.
La crisis del campo mexicano es una bomba de tiempo que en cualquier momento puede estallar, tristemente nadie voltea a ver a los campesinos. Cuando se trata de resolver los problemas que aquejan al campo mexicano el gobierno morenista está ciego, sordo y mudo.
En el caso específico de los productores de caña de azúcar cabe destacar que miles de productores cañeros viven la peor crisis de los últimos años; muchos de ellos ni si quiera han recibido la preliquidación de la caña que ya cosecharon esta zafra y muchos otros la están recibiendo a un precio bajo y con la incertidumbre que con el comportamiento de los precios del azúcar en el mercado mundial y las importaciones de alta fructosa, los cañeros queden endeudados una vez más en la presente zafra.
Muchos productores manifiestan su preocupación debido a que si no reciben su preliquidación o su liquidación final con un buen precio no podrán seguir invirtiendo en fertilizantes, herbicidas, ni en pago a sus trabajadores para que las parcelas sean más productivas y puedan generar los recursos necesarios para cubrir las necesidades básicas de sus familias.
Lamentablemente algunas organizaciones que según se encuentran al servicio de los productores cañeros no han hecho absolutamente nada por ellos, anuncian reunión tras reunión y lo único que hacen es tomarse la foto con los funcionarios del gobierno, ya que los resultados positivos están cada vez más lejos.
El pasado martes 31 de marzo se reunieron -una vez más- en la Ciudad de México los líderes de organizaciones cañeras, líderes de los obreros de los ingenios y los empresarios de la industria azucarera con la presidenta Claudia Sheimbaum, los resultados de dicha reunión fueron iguales que en las reuniones anteriores: puras palabras y sin acuerdos concretos.
Mientras ellos se reúnen cómodamente en palacio nacional el litro de diésel ya ronda los treinta pesos, lo que también impactará negativamente en la utilidad de los cañeros.
La industria de la caña de azucar genera mas de quinientos mil empleos directos, también da empleo a casi tres millones de mexicanos de manera indirecta, tiene un impacto económico y social en 267 Municipios distribuidos en 15 Estados del país.
México es el octavo país productor de caña de azúcar en el mundo y el quinto país mayor exportador.
Es importante destacar con claridad que el sector de los productores de caña no son ricos terratenientes como muchos pudieran imaginar ya que el 80 por ciento de los productores cañeros son familias campesinas que tienen parcelas de cuatro hectáreas o menos, por lo que si el gobierno no resuelve este problema estará afectando a un sector social de muy bajos ingresos.
La crisis de la caña de azúcar no solo afecta a los productores, también perjudica directamente a cortadores, transportistas, tiqueros, estaqueros, incluso a comercios como las refaccionarías, talleres mecánicos y pequeñas tiendas de abarrotes de las comunidades rurales.
Mientras los cañeros en la Cuenca del Papaloapan viven una crisis que se puede agravar; al Diputado local y a la Diputada federal -ambos de morena- no les preocupa cómo vivirá la próxima generación, ellos solo se ocupan de su próxima reelección.
