De una mentira, nace la duda
De una duda, nace la desconfianza.
De la desconfianza, nace la distancia. Y de la distancia, nace el olvido.
Mentir es el primer paso que lleva a un gobernante a ser olvidado. Esto es lo que está pasando con la cuarta transformación.
Llegaron al poder con un discurso que pronto quedó hecho trizas con sus acciones contrarias, lo que ha significado una alta dosis de hipocresía en la forma en que gobierna este partido.
Para muestra un botón, o mejor dicho como muestra hay muchos botones. En este espacio abordaremos uno en particular que ha surgido en los últimos días y que ha causado mucho enojo en gran parte de los mexicanos. Resulta que algunos ciudadanos se dejaron engañar muy fácilmente durante el gobierno del ex presidente López Obrador, cuando este les dijo que destruiría el seguro popular porque servía a medias y que en su lugar crearía el instituto de salud para el bienestar (INSABI).
Resulta que después de creado, este INSABI tuvo que ser desaparecido por el mismo gobierno que lo creó.
Ahora están las consecuencias con un sistema de salud totalmente inservible, hospitales y centros de salud sin personal y sin medicinas, mientras tanto los más pobres se ven obligados a utilizar lo que el gobierno les da para acudir a clínicas particulares y atender su salud porque ahora nos quedamos sin seguro popular que medio servía y en su lugar dejaron un sistema de salud que no sirve para nada.
No estoy diciendo que lo del pasado fuera muy bueno, estoy diciendo que lo del presente está peor.
Pero como hay personas acostumbradas a tropezar con la misma piedra resulta que de nueva cuenta el gobierno de la 4T los volvió a engañar, ahora con el discurso que había que cambiar todos los integrantes del poder judicial porque los que estaban se llenaron de privilegios y se alejaron del pueblo. Fue así como en el 2024 la cuarta transformación se encargó de gastar miles de millones de pesos en la elección del poder judicial, algunos ciudadanos ilusos les creyeron y salieron a votar, aunque hay que decirlo la participación fue muy baja y solo los menos preparados culturalmente validaron la elección de jueces, magistrados y ministros.
Y después de más de un año de la citada elección la pregunta obligada es: ¿Qué ha pasado con los nuevos integrantes del poder judicial? Pues resulta que como casi todo en los gobiernos de morena salió peor el remedio que la enfermedad.
Primero: La ministra Lenia Batres morenista de corazón y feroz crítica de los ministros anteriores mandó a hacerse una pintura de cuarenta mil pesos, obviamente con dinero del pueblo.
Si escucho usted bien: la ministra austera salió peor que los anteriores al gastar cuarenta mil pesos en pintar su rostro al óleo.
Segundo: La ministra Loretta Ortiz, también afín a la 4T se gastó miles de pesos al viajar a Costa Rica en avión y en busines clases, es decir en clase de súper lujo cuando en el pasado criticaba a los ministros anteriores por no viajar en clase turista, en fin su discurso de austeridad solo le duró lo que canta un gallo, diría el “pueblo bueno” que la eligió.
Tercero: La cereza del pastel la pusieron todos los ministros de la nueva suprema corte de justicia de la nación, si los ministros que dijeron serían austeros y rechazarían todos los lujos. Como decimos en el pueblo: “Cae más pronto un hablador que un cojo”.
Resulta que estos ministros se compraron -obviamente con dinero del pueblo- varias camionetas de súper lujo con un valor superior a los dos millones y medio de pesos cada una. Estos hechos y muchos más están llevando a los ciudadanos más informados a darse cuenta que el discurso de austeridad de los morenistas es solo eso, un discurso hueco y muy distante de la realidad. Aún con miles de millones de pesos derrochados el poder judicial sigue siendo un calvario para los ciudadanos que ven como la corrupción en muchos juzgados está peor que antes. Con estas y otras mentiras más la 4T está depositando su destino en el más profundo basurero de la historia.
Si usted no cree en estas palabras no se preocupe, cuando tenga un problema de salud y vaya a un hospital público o cuando tenga un problema legal y esté frente a un juez verá que hay razón en lo dicho, pero tal vez para entonces ya sea demasiado tarde. Mientras tanto hay que preguntarnos: ¿Qué sentirán los que votaron en la elección del poder judicial al ver qué fueron totalmente engañados?.
Quien votó, a disfrutar lo votado…
