Michael Torresini
Voy a repetir unas palabras de Pablo Hiriart, unas de las muchas que copié el jueves pasado describiendo casos muy lamentables de colombianos maltratados, encarcelado y deportados sólo por ser colombianos. Nos informa Hiriart “Con papeles en regla y sin haber cometido delito alguno, centenares de ciudadanos colombianos son detenidos cada semana en las terminales 1 y 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, por el único hecho de ser originarios de ese país”.
Ahora mi comentario: El país de Latinoamérica que más progresó en los últimos dos años fue Colombia. Usemos los números que no mienten: Todos conocemos de memoria nuestro superpeso que se mantuvo muy fuerte durante recientes años. Hace un año el dólar se compraba con 17 pesos-y hace dos años igual con pocas variaciones. Ahora lo que no todos saben: Hace dos años se necesitaban 270 pesos colombianos para un peso mexicano, ahora sólo 200 o casi. El COP se revaluó más del doble del dólar americanos en término de MXN. Este es un preámbulo a lo que quiero ilustrar hoy, pues el jueves pasado me limité a decir que el turismo es la industria número uno en el mundo, hoy me gustaría ampliar el tema e insertarlo en el conocido Plan México, impulsado por la Sheinbaum, que se constituye como una estrategia ambiciosa para reconfigurar la economía nacional, con un enfoque especial en el sector turístico. Este plan busca posicionar a México entre las 10 economías más importantes del mundo para 2030 y convertir al país en uno de los cinco destinos turísticos más visitados a nivel global. Los primeros son Francia, España, EEUU, Italia, Turquía, México-lo que pone este país en el sexto lugar; luego se muda en el séptimo si se incluye a China-y como que el monto total es muy parecido a lo de Turquía, sin no se incluye China se puede pasar al quinto lugar cómo promete nuestra presidenta-lo que me parece muy realístico, particularmente si se toman en consideración mega obras como el tren Maya que todavía no han dado su gran potencial. El Plan México reconoce el turismo como un motor esencial para el desarrollo económico y social del país y se propone mejorar sustancialmente la infraestructura y conectividad en los principales destinos turísticos para atraer a un mayor número de visitantes nacionales e internacionales. Al ser una de las metas centrales de la estrategia, estas mejoras incluyen la modernización de aeropuertos, la expansión de la red de carreteras y la inversión en otros medios de transporte y amenidades turísticas. Esta tendencia a aumentar el flujo y la inversión turística no es nueva: en 1995 compré terrenos en Boca, pero con un fideicomiso-necesidad que ya se abolió en lugares turísticos para favorecer la inversión etranjera.
Adicionalmente, se contempla una promoción más agresiva de los destinos mexicanos en el extranjero y el desarrollo de nuevos productos turísticos que satisfagan las demandas del mercado-lo que choca brutalmente con todos estos colombianos deportados con papeles en regla y sin haber cometido delito alguno, centenares de ciudadanos colombianos cada semana. Y esto que el flujo de turistas colombianos es debido principalmente al verdadero superpeso-la divisa colombiana que se revaluó 35% frente al peso mexicano a lo largo de los últimos dos años.
