Michael Torresini
Voy a dejar a lado al Trumposo y su inverecundia porque no puedo hacer nada al respecto, y voy a dejar la política municipal de la cual no sé nada. Acerca de quiropráctica sé mucho, pero estoy harto de hablar del tema que, finalmente, se puede reasumir que todo lo que sentimos lo sentimos por los nervios y que todos los nervios salen hacia todo el cuerpo a través de las vértebras que, si no están en su lugar, son la causa de toda molestia y su realineación la única solución. Hace rima por encima. Soy un pésimo y lento dactilógrafo, pero estas últimas palabras las escribí rápidamente, es cómo si hubiese adquirido una memoria táctil por cuantas veces las he escrito-pues se volvió cómo un trabajo social para evitar que la gente sufra y bote tiempo y dinero, lo veo cada día: hoy vino una señora con su hija, gente preparada que no hizo nada más que botar dinero con médico que no sirvieron para nada y exámenes que no sirvieron por lo menos para mí, pues veo mejor con la yema de los dedos que con tomografías y radiografías, etcétera. El gran problema es que la gente no acostumbra a escuchar filólogos cómo yo, no acostumbra a escuchar pocas palabras que lo dicen todo. Y así llegamos a la paradoja que no entienden que todo significa todo-todo lo que sentimos es por los nervios y todos los nervios salen a través de las vértebras. En mi tarjeta digo que mi horario es de 15 a 20 horas todos los días-y la mayoría me pregunta si trabajo los sábados o los domingos. Este fue trabajo social con la clara finalidad de mejorar la calidad de vida de mis semejantes.
Pero también la adquisición de un poco de cultura tiene la misma finalidad. Si escuchamos a Sócrates la cultura es el bien máximo, un bien que se ha ido perdiendo desde hace cinco décadas-paulatinamente al comienzo y rápidamente más y más a la fecha, hasta a llegar a la sustitución de la razón, la inteligencia humana con la artificial, hasta a llegar a la adicción más común-prácticamente ubicua entre los centennials-la adicción al celular, una prolongación del brazo que es difícil dejar a lado. Todos sabemos acerca de la adicción a las drogas, pero pocos son conscientes que con esta adicción los que mandan nos están maniobrando como marionetas en sus manos. El famoso niño que mató a su madre porque no le quiso comprar el aparato, cómo un binocular, que nos enseña el metaverso. Yo sé que es metáfora, misógino o misántropo, pero no sé qué sea este metaverso. Seguí mi fuerte tendencia a saber lo que ignoro, pero después de unos minutos desistí desde la comprensión de que sea en realidad este metaverso y llegué a la conclusión que no es parte de la realidad, y por ende no es cultura, que estudia todo lo que es, no lo que no es. Algo que no tiene interés para mí en absoluto, cómo la brujería, la santería y la brutal idolatría que hay aquí, algo que cualquier obispo condenaría, algo que no he visto en mi natal Italia, ni en la misma Roma.
La cultura tiene la habilidad de mitigar las diferencias entre lo filosófico y lo religioso: Sócrates dijo conoce a ti mismo y San Agustín de Hipona, que se fue desde África a Milán, mi ciudad natal, a enseñar teología decía Noli foras ire, in te ipsum redi. in interiore homine habitat veritas. No busques lejos sino en ti mismo, es en el interior del hombre que se encuentra la verdad.
