domingo, abril 26, 2026
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De filosofía y cosas peores

 

Michael Torresini

El oprobio de Trump continúa más y más, ahora ofrece mil dólares a los que delatan un inmigrante ilegal. Pero esto ya lo ven en las noticias y yo no puedo hacer nada al respecto. Lo que puedo tratar de hacer es informar acerca de los tratos injustos del INM a ciudadanos colombianos que solamente vienen a visitar el país. Una parte del excelente nuevo Plan México de la presidenta es el incremento del turismo-la industria número uno en el mundo.
Me llamaron la atención varios artículos y reportajes de Pablo Hiriart, un chileno naturalizado mexicano y egresado desde la facultad de ciencias políticas de la UNAM. Empezó a escribir por Proceso, fundó La Jornada y La Crónica que dirige, y escribe en El Financiero. Voy a copiar uno de sus artículos. “El Instituto Nacional de Migración de México da a Colombia el trato de país enemigo. Con papeles en regla y sin haber cometido delito alguno, centenares de ciudadanos colombianos son detenidos cada semana en las terminales 1 y 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, por el único hecho de ser originarios de ese país. El militarismo de las instituciones mexicanas tiene en el INM a uno de sus exponentes más aventajados. Fui testigo de la crisis de pánico de un señor colombiano al que regresaban a Bogotá en un vuelo de Aeroméxico, luego de haberlo tenido preso toda la noche anterior en una cárcel improvisada en el aeropuerto de la Ciudad de México. Traía pasaporte en regla y llegaba a casa de su sobrina, a la que venía a visitar, y le negaron el acceso al país sin ninguna razón legal. Dijo que en la noche le dieron una pastilla que lo alteró, y fue tratado como un delincuente. A ojo, los agentes de migración deciden qué colombiano puede entrar y cuál no. Con ellos la ley no es la ley, sino el criterio de un burócrata investido de plenos poderes”. Y continúa con lo siguiente y mucho más. “Con las vacaciones ya pagadas o las reservaciones de hotel confirmadas, colombianos son detenidos, encerrados por 12 o 24 horas en un cuarto sin ventilación ni higiene, para posteriormente expulsarlos en un vuelo de regreso a su país”. Criticamos a Trump por deportar a ilegales y ¿¡Lo vamos a imitar con legales?! Yo escribo en La Crónica desde 14 años y la finalidad de mi columna es ver la realidad cómo es y superponer la razón y la ética a las proclividades personales. En la real realidad, cómo diría Platón, no hay país más parecido a México que Colombia: los dos países tienen muchos problemas y un buen gobierno que trata de solucionarlos, los dos tienen un gobierno izquierdista parecido y con nivel ético y cultural igual-culta es la Sheinbaum y culto es Petro-y creo que al igual de nuestra presidenta, el colombiano sea muy honesto. Claudia encarceló más delincuentes e incautó más droga en cien días de lo que hicieron administraciones pasadas en varios años-y Gustavo vive con el miedo de morir con los mísiles que compró la mafia colombiana para matarlo en vuelo. Y, generalizando en el tiempo, puedo afirmar que Colombia era más peligrosa de México en los 90s y ahora es el revés: Medellín en especial era muy peligrosa y ya no ahora. En los 90s ser colombiano era como ser narcotraficante, ahora ya no. Colombia es la tercera potencia en Latinoamérica después de Brasil y México y superó Argentina ya hace años-y no con la droga sino con la inteligencia y la tenacidad de sus trabajadores. Episodios como los que describe Hiriart deben hacer parte del pasado cómo en los largos años de la dictadura perfecta del PRI.

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