A MI ME GUSTA MUCHO ESTAR EN LA FRONTERA
Día dos en Mc Allen, tierra del shopping. Temprano por la mañana los desayunos hoteleros y tomar camino, rumbo a Mercedes, su Outlet que hace dos años no visitaba y donde hay un crecimiento extraordinario, ya había un hotel bueno para quienes allí quieran dormir al pie de las tiendas y se están poniendo grandes negocios, tiendas de cadenas como Burlington y el pollero que no abre los domingos, Chick a Fila, traen un crecimiento extraordinario, no por algo son la economía número uno del mundo. El calor atarantaba, se estaba a 35 grados y ni una brisa de mar, porque no tienen mar, como aquí se compra al descubierto, es decir caminas entre las tiendas y cuando entras a una de ellas es un alivio. Están todas y con mejores precios, unos dirían que son saldos pero no, un Armani pantalón se encuentra aquí a 75 dólares contra 140 en el Mall, y son lo mesmo, diría un paisanito.
Allí hay que pasar parte del día, como se estila, había un buen movimiento aunque después de la pandemia muchos cerraron, hoy presume Trump que la economía la hizo crecer y hasta se volvió de la 4T ofreciendo dinero (5 mil dólares) a los votantes que vayan por los republicanos.
En esa zona aún se habla muchísimo español, los empleados de las tiendas son paisanos que por aquí viven.
Platiqué en la mañana con Rubén, el mesero del hotel que tiene 20 años de antigüedad y vive en Pharr y ya puede jubilarse, pero no quiere, dice que se moriría de aburrimiento, es un tipo educado y agradable, hoy me dijo que la hora de trabajo aquí está a 4.50 la hora, pero que él solamente trabaja cuatro o cinco horas. Pocas propinas, porque aquí las acostumbran poco.
Le comenté a Rubén que llamó mi atención que anoche, al ir a cenar al Red Lobster, uno de langostas muy afamado cerca de la autopista y de la calle 10, ninguno de los meseros hablaba español, cosa muy rara, me dijo que es culpa del
ICE, que ha estado deportando muchos migrantes paisanos y a las empresas las tienen amenazadas de que si contratan mexicanos les clausurarán o multarán. Ellos se lo pierden, los mexicanos son xingones para el trabajo y en ese restaurante hasta el mesero, un tipo gordo y amable, se disculpó por no saber hablarnos en español, yo mero le dije, como decía Fernando Valenzuela al llegar a Los Dodgers, y tuvo que enseñar a los comentaristas que lo querían entrevistar, a hablar en español, así mero le dije: Mi no comprender.
Economía maltratada para nuestros paisanos, pena me dio que no hubiera nadie hablando español, cuando en otros tiempos ese idioma allí prevalecía.
EN LA PLAZA MALL
Regresando y cenando y más noche visitar las tiendas de trapos, desde Wal-Mart que son tremendas tiendas, hasta las Target y compañía que cierran a las 11 de la noche, rumbo a Mission la economía resalta, al paso de la autopista están
mudándose todas las grandes cadenas, abrieron más sucursales. La ampliación de la Plaza Mall quedó extraordinaria, con restaurantes de categoría y las tiendas españolas, como Zara, que siempre hace falta una. Encontré para mi sorpresa una sucursal de las tiendas de telas, La Parisina, que veracruzana y mexicana lo es.
Ultima noche y el regreso mañana hacia Reynosa y por la tarde tomar el Viva Aerobús rumbo a Veracruz, llegar con buenos vientos y de la mano de Dios y encontrar bien la mugre autopista de Capufe y a casita, que nada hay como la almohada de la camita de uno, rica y agradable, y llegar a saborear la lluvia: Es lluvia, gotas de lluvia, saliendo de mis ojos, cantaría el buen Enrique Guzmán.
Nuestra Alejandra Guzmán, tema ya muy comentado, se le zafó una cadera en lo que cantaba en el Puerto, publiqué que, en tiempos de la partera, doña Libradita, en Tierra Blanca, en dos minutos se la hubiera puesto en su lugar.
Regreso en un par de días al tecleo.
