Y cuando despertaron era la final del Mundial. Camelot.
EL DIA D DEL MUNDIAL
Se esperaba que no hubiera mal tiempo en Nueva Jersey, que es ciudad pegada a Nueva York, hagan de cuenta Veracruz-Boca del Rio, o Tierra Blanca-Tres Valles, se puede ir caminando. Ayer en Nueva York Infantino y la FIFA se quejaban de que había mucho humo, como si quemaran mota, era humo por los incendios en Canadá. Lo hubieran hecho en el Azteca.
El tiempo lo es todo en esta vida.
Hace poco vi la película Pressure en Roku. El drama bélico sobre las tensas horas previas al Día D, cuando Eisenhower tomaba la decisión si invadía por Normandía ese día o habría un norte canijo que llegaba de Veracruz. Está buena, Churchill envía a su mejor meteorólogo -hagan de cuenta al gran Isidro Cano-, y el inglés en las broncas con los aliados determina el día de la invasión, no les cuento más para no aburrirlos, pero está buena.
Hay fervor mundialista. Una final es una final. La presidenta Sheinbaum ya está en NY y ocupará el palco del patrón y del canadiense. Quizá por ahí le diga en corto: Ahí te mando a Rocha Moya, ya deja de joder.
El Rey Felipe y su familia, como se los predijo cuando los vio ganar en Guadalajara, ahí asisten con esposa y herederas.
No sé quién gane, a todos los que fui perdieron. Mejor no me la juego, además, nunca apuesto.
España contra el mito de Messí, anuncia el diario El País en portada.
AQUEL MUNDIAL DE 2010
Por cosas de la vida y la memoria, recuerdo que hace 16 años, cuando España se coronó Yo Mero y mi familia, incluidos mis queridos esposa Maty y mi hijo Juan Carlos, hoy ausentes descansando en paz, vimos el juego en un Pub neoyorkino, cuando se coronó España contra Holanda, allá andábamos y la ciudad, aunque el juego era en otro país, se llenaba de holandeses y españoles.
Era una tour de camisetas de ambos.
Ganó España como todos saben y afuera en las calles de Times Square la euforia era grande. Era el primer título de los españoles con aquel gol de Iniesta.
Hoy van por el segundo y Argentina por su cuarta Copa.
Ni a cuál irle. Ambos llegaron como favoritos para ganarla y en el campo todo puede suceder.
Escribo estas líneas antes del juego. Si Dios quiere les escribo la reseña el lunes.
El Mundial de Infantino fue todo un éxito.
Ayer mismo vimos una que parecía gran final con Francia e Inglaterra.
Hay que reelegir al pelón Infantino. Ese sí sabe hacer los mundiales. Todo le salió. Estadios llenos y records mundiales.
Qué vivan España y Argentina, que nos den una final digna.
Larga vida a la FIFA y al balón, que ruede, como dijera Eduardo Galeano: “En el fútbol, ritual sublimación de la guerra, once hombres de pantalón corto son la espada del barrio, la ciudad o la nación”.
