Las investigaciones ubican a Miguel Ángel Solano como una pieza central de la operación de la red, las autoridades reportaron que gastó más de 50 millones de pesos en efectivo, principalmente en apuestas
A un año de que se destapara la red de huachicol fiscal y tráfico de drogas en aduanas marítimas, Miguel Ángel Solano Ruiz, identificado como “Capitán Fantasma”, “Sol” o
“NK” y que fuera señalado como uno de los operadores centrales de la red, sigue prófugo pese a contar con una orden de aprehensión vigente.
De acuerdo con la causa penal 325/2025, el ex capitán de Corbeta, retirado desde 2018, es señalado por la Fiscalía General de la República en las investigaciones como uno de los operadores centrales de la estructura criminal, con funciones de dirección, coordinación y enlace con autoridades aduaneras.
La orden de captura fue librada el 19 de agosto de 2025 por el delito de delincuencia organizada con fines de cometer ilícitos en materia de hidrocarburos, con una pena estimada de 20 a 40 años de prisión. Sin embargo, hasta ahora no ha sido detenido.
Según el expediente, Solano Ruiz fungía como coordinador externo de aduanas y enlace con la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), desde donde presuntamente gestionaba la asignación de personal estratégico, coordinaba el ingreso irregular de hidrocarburos y distribuía pagos ilícitos a funcionarios por cada buque.
Con el aval de la estructura criminal, intervenía en cambios y nombramientos dentro de aduanas marítimas. El objetivo era colocar perfiles leales en posiciones clave para garantizar que cada operación fluyera sin obstáculos.
Testimonios integrados a la investigación lo ubican como una figura con poder operativo suficiente para influir en decisiones internas, al grado de ser referido por algunos operadores como el “verdadero jefe” en aduanas.
Solano Ruiz era también el encargado de distribuir los sobornos —conocidos como “folios”— al personal involucrado. Por cada buque que atracaba, se enviaban hasta 1.7 millones de pesos para ser repartidos entre funcionarios.
Otra de sus funciones clave era la falsificación de operaciones aduaneras.
Bajo su coordinación, equipos completos realizaban inspecciones simuladas y declaraban cargamentos de hidrocarburos como “aceites” o “aditivos”, evadiendo controles fiscales y regulatorios.
El expediente también lo señala como responsable de cooptar y reclutar.
Marinos en activo, retirados y civiles eran integrados a la operación bajo incentivos económicos. Su tarea era asegurar que toda la cadena, desde el muelle hasta las oficinas, respondiera a los intereses de la organización.
Liga con el crimen organizado
Además, el expediente lo vincula con actividades de tráfico de drogas, en coordinación con operadores asociados al Cártel de Sinaloa, facilitando el tránsito de cargamentos ilícitos a través de puertos. En el material de inteligencia incorporado al caso, se le menciona como el “rey del fentanilo”, en referencia a su presunto papel en estas operaciones.
Las investigaciones también documentan movimientos financieros atípicos que según la fiscalía aumentaron las sospechas de su participación.
Entre 2015 y 2023 habría realizado apuestas por más de 52 millones de pesos, en su mayoría en efectivo, además de adquirir bienes inmuebles en distintas entidades y recibir depósitos de empresas sin relación comercial aparente. Autoridades financieras consideran que estos patrones son consistentes con operaciones con recursos de procedencia ilícita.
Pese a la relevancia de su papel dentro de la organización y a los elementos presentados por la fiscalía, Miguel Ángel Solano Ruiz no ha sido localizado.
