Con profunda gratitud y respeto, honramos la memoria de aquellos hermanos y hermanas que sacrificaron sus vidas por la estabilidad y la paz de nuestra nación. Su valentía y servicio incondicional los elevan a la categoría de héroes eternos en el corazón de nuestro país.
Elevamos nuestras oraciones por su descanso eterno, con la certeza de que Dios los recibe en su paraíso y que, desde allí, velarán por nuestro amado México.
Extendemos nuestro más sentido pésame y solidaridad a sus familiares, amigos, a la Guardia Nacional y a todas las fuerzas militares. Su dolor es el dolor de todos, y su legado vivirá por siempre.
