*-El estudiante del CBTIS se volvió un símbolo de superación en 2019 tras buscar costear sus estudios de aviación mediante el comercio informal dentro de su plantel.
La comunidad que en 2019 se volcó en apoyo a José Ayala hoy se despide de él. El joven, que saltó a la fama tras ser expulsado del Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios (CBTIS) por vender tortas para pagar sus estudios, ha fallecido, dejando tras de sí un legado de perseverancia y un recordatorio de las carencias del sistema educativo.
De la sanción a la solidaridad nacional
La historia de José comenzó en las páginas de El Piñero Periodismo y Debate, escalando rápidamente a medios nacionales como MILENIO. El joven fue sancionado por las autoridades escolares al realizar una actividad económica dentro del plantel, la cual utilizaba para financiar su sueño de convertirse en piloto aviador.
Sin embargo, lo que inició como un acto de disciplina escolar terminó en una ola de indignación y solidaridad nacional. Ante la viralidad de su caso, la respuesta de la sociedad civil y el sector privado fue inmediata:
Apoyo empresarial: Empresas como ADO otorgaron boletos de viaje para él y su familia.
Deporte y recreación: La Femexfut se sumó al apoyo regalándole entradas para la final de la Liga MX de Ascenso.
Recursos educativos: Decenas de ciudadanos y compañías le hicieron llegar computadoras, útiles escolares, dinero en efectivo y becas de estudio.
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Un sueño truncado
José Ayala no solo buscaba graduarse del bachillerato; su meta final era surcar los cielos. Gracias al apoyo recibido, logró retomar su camino académico con herramientas que antes le eran inalcanzables.
“Solo quería estudiar y no ser una carga económica”, declaró en su momento durante las entrevistas que dieron la vuelta al país.
Hoy, las redes sociales se han llenado de mensajes de condolencias para su familia, recordando al “joven de las tortas” no por la carencia, sino por la dignidad con la que enfrentó la adversidad. Hasta el momento no se han revelado las causas oficiales de su deceso, pero su historia permanece como un referente de cómo la empatía social puede cambiar, aunque sea por un tiempo, el destino de un estudiante entusiasta.
Descanse en paz, José Ayala.
