+.-La exposición del senador resaltó los problemas sociales que enfrenta Venezuela, incluyendo la migración forzada de millones de personas y graves carencias económicas.
Por Joshua Espinosa
La intervención de Ricardo Anaya en el Senado mexicano dejó expuestas profundas divisiones sobre la postura oficial de México frente a la captura de Nicolás Maduro y reveló un marcado distanciamiento del Partido Acción Nacional respecto a la posición sostenida por el gobierno federal.
Conforme a las declaraciones del Ricardo Anaya, el verdadero interés de la bancada oficialista no radica en la defensa de los derechos del pueblo venezolano, sino en el temor a las repercusiones internacionales por la relación del país con organizaciones que han merecido la calificación de narcoterroristas, según resoluciones específicas del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que el senador citó.
Durante la sesión del 7 de diciembre, Anaya afirmó que la defensa del expresidente Nicolás Maduro emprendida por el oficialismo carece de fundamento, pues, en palabras del senador, “Maduro no era el presidente legítimo de Venezuela, era un dictador espurio”.
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Anaya calificó a las elecciones del 18 y del 24 en Venezuela como fraudulentas
Anaya recordó, además, que más de 50 países reconocieron en 2018 a Juan Guaidó como presidente interino tras un proceso electoral que consideraron fraudulento.
También añadió que, en 2024, Maduro repitió esa conducta, prohibiendo la participación de María Corina Machado y que, aun así, las elecciones arrojaron el triunfo de Edmundo González, resultado avalado también por decenas de países.
La intervención dedicó un bloque relevante a señalar la respuesta internacional y la falta de transparencia electoral. Anaya subrayó que “La Unión Europea exigía que se presentaran las actas mismas que jamás quiso exhibir el dictador” y cuestionó la validez de los mecanismos empleados.
En este sentido, el senador sostuvo que el gobierno de México se equivoca al intentar legitimar a Maduro, pues omite las denuncias por violaciones sistemáticas a la Convención Americana sobre Derechos Humanos y otros convenios internacionales.
El senador panista citó múltiples artículos vulnerados en Venezuela, incluyendo el derecho a la libertad personal y de prensa, la existencia de presos políticos y el éxodo de 8 millones de venezolanos, así como el 80 % de la población en pobreza extrema.
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El posicionamiento del Gobierno de México apela al derecho internacional
El argumento central de Anaya apuntó a que el oficialismo invoca el respeto al derecho internacional selectivamente, ya que, según planteó, permaneció en silencio ante abusos generalizados del régimen venezolano.
Sobre los motivos de defensa al dictador Maduro, el panista sostuvo que estos responden menos a convicciones doctrinarias que a “un temor fundado a las consecuencias legales que pudieran derivar de dos resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas: la 1373 y la 1566″. De acuerdo con Anaya, estas resoluciones dejan claro “qué es lo que realmente le preocupa a Morena”. Estas tratan sobre el terrorismo.
Al referirse a la postura del PAN, el senador remarcó la reivindicación de la soberanía mexicana y la solidaridad con la población venezolana, declarando: “Lo que nosotros proponemos, lo que nosotros queremos y a lo que nosotros aspiramos es a que se respete la voluntad soberana del pueblo de Venezuela”. El legislador insistió en la urgencia de movilizar a la comunidad internacional para que, cuanto antes, se dé lugar a “elecciones libres y democráticas” en Venezuela y que, sea quien fuere el vencedor, se respete la voluntad popular.
Por último, Anaya criticó que el presidente Andrés Manuel López Obrador invitara a Nicolás Maduro tanto tras el proceso electoral de 2018 como luego del de 2024, acusando al oficialismo mexicano de legitimar, con esos gestos, la figura de un mandatario al que reiteradamente calificó como ilegítimo y represivo.
