Estados Unidos ha emitido una clara advertencia: cualquier decisión de México de reanudar el envío de petróleo a Cuba será examinada “caso por caso”. Esta declaración surge después de que un carguero ruso lograra romper el bloqueo energético impuesto por Washington a la isla, y en un contexto donde la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha expresado su intención de reanudar los cargamentos de hidrocarburos.
La Casa Blanca, a través de su portavoz Karoline Leavitt, dejó claro este lunes que la autorización para que el buque petrolero ruso entregara combustible a Cuba no representa un cambio en la política de embargo energético que Washington mantiene sobre La Habana desde el 29 de enero. Leavitt insistió que la decisión de permitir la entrada del buque ruso se tomó por razones “humanitarias” y que “estas decisiones se están tomando caso por caso”, sin especificar si se autorizarán futuros envíos de combustible.
Cuba enfrenta una crítica crisis energética, con escasez de combustible que provoca apagones constantes y afecta servicios esenciales como hospitales y el transporte público. La isla, a 150 kilómetros de Estados Unidos, se encuentra al borde del colapso económico y humanitario, lo que ha motivado envíos de ayuda humanitaria por parte de México y otros países.
Desde Washington, la postura se mantiene firme: “La economía disfuncional de Cuba no podrá recuperarse a menos que se produzca un cambio drástico en su sistema político y entre su liderazgo”, reiteró Leavitt, haciendo eco de las declaraciones del secretario de Estado, Marco Rubio.
La llegada de los 700,000 barriles de petróleo transportados por el barco ruso representa un alivio temporal para Cuba, estimado en una semana de funcionamiento para sus centrales eléctricas, que dependen mayoritariamente de combustibles fósiles.
En este escenario, México ha manifestado su deseo de sumarse a los envíos de hidrocarburos. La presidenta Sheinbaum anunció este lunes que su administración “está trabajando” con el Gobierno cubano para reanudar los cargamentos, que fueron detenidos y cancelados en enero y febrero tras las amenazas de aranceles de la administración Trump a los países que abastecieran a Cuba.
El último carguero con petróleo gestionado por Petróleos Mexicanos (Pemex) en atracar en la isla fue el Ocean Mariner, con 80,000 barriles de crudo, el pasado 9 de enero. México se había convertido de facto en el único país que seguía enviando petróleo a Cuba tras la intervención de Estados Unidos en Venezuela.
Sheinbaum aclaró que aún no ha tomado una decisión definitiva, pero que la ayuda humanitaria continuará siempre y cuando no se pongan en riesgo las relaciones comerciales de México. Asimismo, reveló que Pemex ha estado en contacto con empresas privadas interesadas en comprar combustible a la paraestatal para abastecer al sector privado en Cuba, una nueva arista en la compleja relación energética y política de la región.
