martes, abril 7, 2026
spot_img

LO ÚLTIMO

De filosofía y cosas peores

Michael Torresini

Me parece inteligente reconectarme con mi cápsula antecedente para así conseguir un entendimiento más completo y claro del tema tratado. Mi última nota acababa así: Todo esto en lugar de mi crack vertebral-de allí a la sugerencia que pasen conmigo antes de cualquier cirugía, bueno, antes todo. Desde estas últimas palabras mías se me ocurrió ofrecer consultas gratuitas para aconsejar acerca de lo que hacer-y lo que no hacer. Soy antes todo doctor en filosofía-el arquetipo, el epitome del mentor, del consejero de confianza; y también porque vivo solo desde treinta años y es obvio que necesite de satisfacciones-aunque sea la de dar buenos consejos. La filosofía la estudié en Milán, Italia, donde nací-luego me fui a Canadá a enseñarla, no me gustó y así estudié quiropráctica. En Canadá es donde se inventó esta bendita quiropráctica, que es parte del seguro social desde como medio siglo, pues ahorra mucho dinero público por ser tan segura, efectiva, rápida y barata. Allí estudiamos tantito más de un médico pese a no tener todo su conocimiento; es que hacemos mucha práctica para que sea imposible hacer daño alguno. Esto currículo y mucha práctica hace imposible que yo cause daño. Lo aclaro porque no soporto la gente que viene a curarse y no me deja hacerlo porque no puede relajarse, no puede quedarse quieta. Entiendo que sean nerviosos por haber sufrido mucho y por mucho tiempo-y esto es la otra cosa que lamento, que esperan hasta que no aguantan, entiendo su neurosis-pero al final de cuenta, más vale tarde que nunca, por fin vinieron para que yo los cure-y ¿¡No me dejan?! La razón es la que debe mandar nuestras acciones, es el grano, la razón, el quid de toda esta columna mía que escribo desde 15 años-y tengo todo el derecho de aplicarla aquí: antes relájense, olviden el pasado ya que voy a acabar con él en minutos-y luego vengan curarse.

Yo no soy ningún vendedor-nací rico y soy pobre-y soy sincero, muy, muy sincero y no puedo volverme estúpido como para aceptar esta ofensa a mi inteligencia, no puedo volverme idiota como para que un portamento tan absurdo no me moleste. Y lo que más me molesta es que al final me dicen que no me enojes, que quien se enoja pierde. ¿Qué voy a contestar? ¡Ah muy amable, gracias por el consejo nunca lo había escuchado! Así que yo en pleno usufructo de mi derecho, escojo no tratar nadie que no se pueda relajar. Gracias por su atención. Y ni se pueden enojar conmigo ya que estoy ofreciendo consultas gratuitas con la finalidad de ayudarlos: si es de mi pertenencia, lo curo en dos minutos y cobro. En su defecto lo aconsejo acerca de qué hacer.

Latest Posts

spot_imgspot_img

TE RECOMENDAMOS

error: Content is protected !!