martes, enero 6, 2026
spot_img

LO ÚLTIMO

ACERTIJOS

Y cuando amaneció, que lo apañan. Camelot.

 

EL DIA QUE CAYO MADURO

Tengo un amigo venezolano, que un día llegó con su esposa y un hijo pequeño, huyendo de aquella dictadura atroz y aquí encontraron un buen trabajo y vivieron por unos años. Nelson, es su nombre, como aquel gran almirante. Aquí vivió algunos años y por cuestiones de trabajo emigraron a Monterrey, creo que allí viven. Temprano le llamé, en cuanto supe que Donald Trump había apañado a Nicolás Maduro, en forma pijamera, es decir, de madrugada lo encontró en la cama y metete a la cama y ponte tu pijama y vamos a viajar, y allí, narra Trump, quiso meterse a una cueva secreta de puerta de fierro, pero, dijo Trump, no le dio tiempo de salir y llevaban, además, soldaduras como maestros eléctricos. El amigo estaba feliz y lloró cuando platicó conmigo. Alguna vez aquí en Orizaba le regalé el libro de Maduro de Jorge Ramos de Univisión. Y siempre hablábamos de cuándo se liberaría su patria. Ya lo hizo.
Lo apañaron, y algo recordaría, solo que eran las dos de la madrugada, tiempo de Venezuela, cuando aquel Barack Obama atrapó a Osama Bin Laden y salió como un rock star de los pasillos de la Casa Blanca, a anunciar: “¡Lo Tenemos!” Todos sabían a quién se refería.
Dictadores muchos han caído bajo los militares americanos, algunas veces indebidamente, como cuando a México le quitaron la mitad del territorio, y no nos dijeron ni con permisito, pero otras por liberar a países que se mantenían cautivos por estos mugres comunistas dictadores, el caso de Panamá con Manuel Noriega, tiempos de Papá Bush, en 1990, cuando andaba como este de bravero y, cuando vio a los Marines, se fue huyendo disfrazado y por piernas a refugiarse en la embajada del Vaticano. Lo detuvieron y pasó más de 17 años en la cárcel americana.

A CADA CAPÍLLITA

A cada capillita le llega su fiestecita, o cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar, pueden ser las dos premisas de este acto planeado. Dolorosamente, para algunos, la presidenta Sheinbaum se solidarizó con Maduro.
En la conferencia de prensa de Donald Trump, donde se auxilió de Marco Rubio, el secretario de estado nacido en Cuba y uno de los posibles sucesores del presidente Trump, habló sobre Cuba para liberarla, a México también fijo Trump, según Latinus, su mensaje: “Tenemos que hacer algo en México”.
Está engallado el hombre, dispuesto a detener el flujo bárbaro y bestial del narcotráfico que Biden no apretó a AMLO, para que esa droga de fentanilo, que mata y deja atarantado, terminó por entrar como entrara a EEUU en cantidades terribles, poniendo locos a quiénes la consumen y terminan en la muerte.
Eso lo sabe Trump, por eso llegó a apretar a México y a Sheinbaum con la amenaza de que si no atacan a los carteles, como lo está haciendo con eficiencia el Elliot Ness del gobierno mexicano, Omar García Harfuch, otro gallo cantará.
Trump tiene la mano muy pesada y sus decisiones firmes. Gobierna como quiere, muy a su manera.
Cuidado, mucho cuidado, diría José José.

Latest Posts

spot_imgspot_img

TE RECOMENDAMOS