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FONDO PARA EL RETIRO O AFORES PROBLEMA SERIO

La presente administración federal llámese el Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador o la 4T está abordando un problema muy serio que no se ha resuelto desde la reforma que entró en vigor en julio de 1994 y que como se sabe dio lugar a una nueva industria: la de las Administradores de Fondo para el Retiro o Afores.

En su momento, la reforma generó altas expectativas y se asumió como la solución para el problema de las finanzas del IMSS. Sin embargo, 25 años después es evidente que el entonces nuevo sistema por diferentes circunstancias, no tuvo el éxito esperado.

Al parecer existe inconformidad no solo los pensionados no tienen una pensión decorosa, sino que además se transfirieron recursos de las cuentas de los trabajadores a las Afores: anteriormente el sistema permitía cobrar a los trabajadores tan pronto caían los recursos a la cuenta.

Bajo cierta óptica, el sistema de 1994 se podría ver como un gran fraude a millones de trabajadores, que no podrán acumular lo suficiente para recibir una pensión digna, sin embargo, se han transferido millones de recursos a la Afores a través de los cobros que la ley permite.

Ahora las cosas empiezan a cambiar. Diversos círculos se encuentran expectantes, se han generado inquietudes, aunque no abiertamente, pero si existe el temor, de que el mercado de Afores pueda acabarse por decreto. Sin embargo, no está ocurriendo así.

De hecho, hasta el momento en la iniciativa no se menciona que las Afores estén en riesgo de desaparecer. Tal vez es algo deseable, de modo tal que se tengan sólo una o dos Afores públicas, como los es PENSIONISSSTE que administren las cuentas individuales de los trabajadores. Pero el actual Gobierno no quiso llegar muy lejos. Se decidió en su lugar, mejor plantear una serie de puntos que complementaría al sistema actual pero no lo acabaría.

Por lo que concretamente, se mencionaron tres temas importantes:

1.Incremento al 15% de las contribuciones, la carga cae en el sector privado, es decir, en las empresas en su papel de patrón. Si bien la medida puede ser plausible, es previsible que el nivel de empleo caerá o bien se dé un incremento el empleo informal;

  1. Reducción de semanas de cotización de 1250 a 750 lo que equivale a cotizar 15 años como requisito para pensionarse. Posteriormente se elevará a 1000 semanas o 20 años de cotización. Esto definitivamente tendrá un impacto en finanzas públicas, concretamente, con mayor gasto en pensiones; por último,
  2. Se plantea incrementar la pensión mínima garantizada para que la pensión recibida permita estar por encima de la línea de pobreza sin especificar esta.

Por otro lado, no hay claridad total respecto a de dónde se obtendrán recursos para el inminente incremento en gasto que tendrá el sector público. La pregunta forzada es, ¿Con qué fondos? Si esto no se contempla en la reforma, es que lo más seguro será un cúmulo de buenas intenciones y probablemente sólo se estará llevando el problema a las siguientes generaciones.

En diferentes corrillos se ventilan opiniones a favor y también opuestas, como dice el refrán ‘cada quien habla de la fiesta de acuerdo a como le fue’ la verdad es que para realizar los trámites de la pensión después de cumplir con los tiempos establecidos, dos cosas ocurren, te atrapa la burocracia plenamente establecida o por desconocimiento o falta de información se complica mucho el trámite. Además, en ocasiones el interesado ni conoce el porcentaje ni el monto que tiene en la Administradora de Fondos para el Retiro. Afores.

Fuente. Jean Meyer

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