jueves, julio 18, 2024
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EN LA OPINION DE GOYO

Hoy en día es común escuchar que los niños y jóvenes ya no son como los de antes, ahora son más rebeldes, más distraídos, menos respetuosos; en fin, muchas personas mencionan que las nuevas generaciones suelen tener un comportamiento más complejo que los niños y jóvenes del pasado; claro que hay razón en estas aseveraciones, ya que en el hogar y en las escuelas suele ser más compleja la educación de los niños, adolescentes y jóvenes. Las razones que explican estas situaciones son por diversas causas; en el comentario de hoy abordaremos uno de esos factores: la falta de atención de calidad de los padres hacia los hijos pequeños en el hogar porque bien dicen que la escuela es el segundo hogar pero que el hogar es nuestra primera escuela. Para ilustrar este tema le compartiré a continuación un cuento escrito en Medellín, Colombia y ganador de un concurso literario infantil en el año 2022.

 

UN MONSTRUO EN MI HABITACIÓN

 

En mi habitación hay un monstruo. No está siempre. Aparece de noche, bueno, algunas noches. Se esconde en las esquinas oscuras y desde ahí me observa. No dice nada, y tampoco me deja decir nada a mí. Me obliga a guardar silencio bajo amenazas. Una vez le quise contar a mi mamá, pero la vi tan preocupada y tan triste, que mejor me callé la boca. ¿Que tal si el monstruo después la lastima? Porque él me dice eso, se pone cerquita de mi oído y me susurra que si digo algo, le van a pasar cosas feas a mi mamá, y yo no quiero eso, así que aguanto y guardo silencio. Pero me da miedo, mucho miedo.

A veces lloro porque no quiero ir a dormir, o no me quiero quedar sola, pero mi mamá me manda igual a mi habitación. A veces me acompaña y revisa debajo de la cama y en los rincones, y me dice: ¿Ves? ¡No hay nada aquí!, pero cuando ella se duerme, aparece el monstruo y me atrapa. Tanto miedo tengo, que hoy no me aguante las ganas de hacer pipí en la escuela y me gano en el salón de clase.

La maestra me llevó a cambiarme y me hicieron muchas preguntas. También hice dibujitos y me hicieron jugar con unos muñecos. Llamaron a mi mamá y me llevó a casa de mi tía. Mi mamá estaba triste. Se le veía en los ojos que había llorado mucho. A mí no me gusta molestarla así que no le pregunté nada. Me quedé con mi tía, que también estaba preocupada. Se le notaba en la cara. Me ofrecía muchas cosas todo el tiempo, y hasta me pareció que se puso a llorar en un momento.

Esa noche, en la casa de mi tía, dormí tranquila: me dejaron tener la luz prendida y ya no sentí miedo a que viniera el monstruo. Sabía que no iba a aparecer porque nunca viene cuando la luz está encendida. Cuando la luz está prendida, el monstruo se queda al lado de mi mamá, y le dice “mi amor”. Fin del cuento…

 

En la actualidad los adultos vivimos una vida tan a prisa que en muchas ocasiones no ponemos atención a todo aquello que le ocurre a los niños o adolescentes; como padres de familia es fundamental que dediquemos mayor tiempo de calidad a nuestros hijos varones o mujeres por igual. En cualquier momento pueden aparecer esos monstruos que echan a perder toda una vida.

Es importante destacar que estos monstruos suelen aparecer más comúnmente cuando las parejas que tienen hijos se separen y se vuelven a relacionar con otras parejas, no significa que siempre se dé en estas circunstancias, sin embargo en estos casos suele incrementar el riesgo; es importante que los adultos estemos más atentos al comportamiento de los pequeños para detectar probables situaciones que los pongan en riesgo y tomar las medidas pertinentes de prevención solución.

 

Igual en las escuelas los Maestros deben estar muy atentos para observar acciones de los niños y jóvenes que podrían ser pistas para detectar situaciones que le causan daño y actuar con absoluta responsabilidad para apoyarlos de manera coordinada con los padres o tutores.

 

Es fundamental que hagamos conciencia que el carácter y personalidad que se construyen en la niñez son los que definirán a las personas en su edad adulta; si realmente queremos que los niños y jóvenes de hoy mejoren su formación humana entonces los adultos debemos restarle tiempo a las cosas materiales y sumar tiempo de calidad a la atención de los más pequeños porque ellos solo son el reflejo de nuestra conducta como adultos; si queremos construir una mejor sociedad que basa sus acciones y palabras en los valores éticos y morales entonces debemos aprender a quejarnos menos y actuar más…

 

Esto no es una metáfora, es la realidad. Impedir que un monstruo de este tipo le haga daño a un niño depende de la atención de nosotros los adultos.

 

 

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