De filosofía y cosas peores

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                                                   Michael Torresini

 

En todo el primer mundo un producto o lo hay o no lo hay, y si lo hay lo hay siempre y siempre en el mismo lugar. Así de claro, así de simple.  He dicho esto hace más de 20 años al gerente de Walmart en Boca, la compañía más grande del mundo con un millón de empleados que creció precisamente sobre la base de este obvio dictamen de la mercadotécnica. Esto aplica a todo Norteamérica, a toda Europa, también a Japón creo, aunque nunca lo visité, vaya a todito el primer mundo e inclusive a muchos países en desarrollo como Colombia, por ejemplo, pero NO a México. 7/11 y Oxxo siendo la única excepción y la prueba de lo que estoy diciendo con su extraordinario éxito.

Y si no aplica a la modernísima tienda departamental como Walmart, imagínense si aplica en Chedraui, en Aurrerá y en general en las tiendas céntricas de Tierra Blanca. Hace cinco años tuve la suerte de encontrar un par de chanclas buenísimas, cómoda con la piel cómo la de un guante y que me duraron mucho. Obviamente traté de encontrarlas otra vez después un par de años, pero no me fue posible, la busqué en cada zapatería y sin absolutamente ningún éxito-hasta que, exasperado, compré algo que parecía similar a mis anhelada chanclas y que se revelaron todo lo contrario-incómoda y dura.

La filosofía es el conocimiento de los conceptos y ahora voy a usar el mismo concepto por medio del cual sugerí a nuestros políticos, y desde el siglo pasado, cómo quitarse desde encima la prepotencia de EEUU que exige cooperación en la batalla contra la droga, cuando la causa, es decir los culpables, son ellos mismos ya que cualquier producto se hace sobre la base del mercado-es decir ellos mismos, un pueblo tan pobre que la única cosa que tiene es el dinero-y que busca drogas para llenar el vacío interior…

De allí a una muy buena pregunta: ¿Si unas chanclas, zapatos o cualquier otro producto se vende bien, por qué no se sigue produciéndolo? He hecho esta pregunta ya sea a los dueños de tiendas que a gerentes de Chedraui, y todos me han dado la misma respuesta-porque no los surten-y así acaba la conversación, pues la falta de civismo y solidaridad es solapada por la panacea de todos los males del País-el valemadrismo, la apatía y la COSTUMBRE, LA GRAN TRABA DE LA LIBERTAD. El mercado es lo que manda, y es constituido por gente con dinero y voluntad de gastar su dinero; así que si un fabricante, un productor de bienes no puede respetar la continuidad de abastecimiento, SE CAMBIA. PUNTO. Y ASÍ TODO ANDA BIEN, para las tiendas y los clientes.

La economía mexicana anda bien por la exportación, pero iría mejor aún si se incrementara el consumo interno que puede aumentar con los aumentos de sueldos recientes y los buenos empleos por el nearshoring, la inevitable tendencia que la industria tiene en transferir sus plantas en países más baratos.