De filosofía y cosas peores

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                                                   Michael Torresini

 

A lo largo de los 12 años que escribo esta columnilla mía he tratado de mejorar la calidad de vida de mis lectores; de hecho, la idea principal me la dio un librote de 400 páginas que escribí en Canadá y que sin embargo nunca publiqué ya que me mudé a México, una mudanza muy laboriosa por permanente. El mero título del librote lo explica claramente: “From philosophical thought to serene living.” La vista clara de la cual siempre hablo, la que nos permite ver las cosas cómo son y no solamente como aparentan, nos ayuda a tomar siempre decisiones sabias, a seguir siempre la razón por arriba de los sentidos-y a vivir serenamente como dice el título de mi libro. Y una de las cosas que repito más seguido es que yo soy muy ignorante, pero sé muy bien lo que más cuenta, que nada, absolutamente nada es sin causa. Martin Heidegger es considerado el filósofo más importante de siglo XX y el existencialista número uno en absoluto. Aquí en frente de mi tengo dos libros suyos, Ser y tiempo, su obra principal de cuando estudié, es decir en italiano, y otro en inglés que adopté cuando daba clase en la universidad de la Alberta, Canadá. Este último libro tiene trece capítulos y cada uno empieza con la misma frase-en latín, inglés u alemán que sea-y que dice NADA ES SIN CAUSA. Si queremos acabar con cualquier problema, real y permanentemente, tenemos antes todo que acabar con su causa-de allí a lo que repito para que mis pacientes entiendan cómo vamos a acabar permanentemente con lo que tienen: todo lo que sentimos lo sentimos por los nervios, y todos los nervios salen desde la columna hacia todo el cuerpo a través de las vértebras que, si no están en su lugar, son la causa de todo-y su realineación es la única manera de acabar con todo-lo que no es cosa de poca cuenta particularmente ya que las realineo en minutos, sin problemas de ninguna clase. Una cirugía exprés sin ningunos de los costes, riesgos, rehabilitación-y con todas las ventajas.

Cuando empiezo a aclarar un poco las cosas no paro tan fácilmente, pues hay tanto, pero tanto por aclarar. Y una de estas cosas es el cáncer acerca del cual escribí docenas de notas, con la interesante conclusión que todo amejora en la tecnología médica: enfermedades como la tuberculosis que eran letales ya no lo son. El cáncer en cambio se está empeorando. ¿POR QUÉ? La razón primera es las enormes ganancias de las casas farmacéuticas-que obviamente no quieren cambiar lo status quo-y los médicos los ayudan con su superficial e irreal percepción de todo el asunto, por el cual sólo se busca acabar con el tejido canceroso, y para que se me entienda mejor quiero aclarar que bajo un planteamiento sano e inteligente, la salud no es la ausencia de patógenos, sino la prevalencia de nuestras defensas sobre ellos. El simple hecho que el mismito patógeno enferme a uno y no enferme a otro es una clara prueba. Además, los médicos ni siquiera entienden que sea el cáncer, pues ellos curan las enfermedades más que los pacientes-y el cáncer no es una enfermedad, todos tenemos unas celulitas cancerígenas que las buenas se comen sin problema, con la fagocitosis. Si prevalecen las células cancerígenas es por falta de oxígenos-que se acaba con una estricta dieta alcalinizante, pues guardando el PH de la saliva a más de ocho durante una semana se cura cualquier cáncer y a fortiori la de estómago o cualquier parte del aparato digestivo que recibe de primera mano la oxigenación que da mi estricta dieta alcalina.

Y fijasen que todo esto me salió por lo que leí en las noticias de antier:  El senador Juan Pablo Adame luchó contra el cáncer de estómago durante más de un año; fue sometido a varias cirugías y quimioterapias. Si hubiese acudido conmigo estaría muy bien después de haber alcalinizado su sistema y fortalecido sus defensas que se habrían encargado de acabar con el cáncer ya que este método sencillo, barato y seguro mata el cáncer y TORTALECE las defensas.