DE FILOSOFÍA Y COSAS PEORES

0
67
Michael Torresini

 

El presidente Andrés Manuel López Obrador sostuvo su primera reunión bilateral con Xi Jinping, su homólogo chino, quien lo reconoció por las reformas que ha realizado para el desarrollo nacional. En el encuentro se destacó el apoyo que habrá de empresas chinas para contar con los suministros para atender a damnificados por el huracán Otis ocurrido en Acapulco.

El evento fue en el hotel ST Regis de San Francisco, Estados Unidos, donde ambos mandatarios se encontraron para participar en el Foro de Cooperación Económica de Asia Pacífico que sólo duró poco más de una hora, muy poco en mi opinión, poco en comparación de la importancia de los temas tratados. Las razones son multifacéticas y no vienen al caso, lo que sí me gustaría notar es que la cabronería de AMLO se limita al ámbito de la razón: No quería ir para no ver su contraparte peruana que los gringos ayudaron a vencer, pero cuando Biden se lo pidió personalmente, sí accedió y fíense que bueno encontrarse con Xi Jinping que, dicho sea de paso, no tuvo ninguna dificultad en reconocer las mejoras en el desarrollo nacional de México, lo que causará un acercamiento con la enorme máquina exportadora china.

En contraste, sigue nuestro presidente con su terquedad ideológica; la llamo terquedad ya que se aferra a cosas que a nadie se le ha ocurrido antes, pero a nadie se le había ocurrido porque-porque, porque-digamos por lo que ya he llamado la panacea de todos los males de México-el Valemadrismo, o digamos la penuria intelectiva y cultural por la cual a nadie se le había ocurrido cambiar el nombre del Mar de Cortés en Golfo de California.

Una de las cosas que he repetido más es que la historia y la geografía son la base de toda cultura, pues cualquier cosa que es siempre es en un lugar y un momento dado. Y la verdad nunca he entendido porque se le llame mar de Cortés cuando Cortés llegó de España, no de Japón, es decir que llegó cruzando el Atlántico no el Pacifico. Además, mar lo son todos y constituyen dos tercios de la superficie terrestre. Y lo de California es claramente de California. En todo Norteamérica-EEUU y Canadá, ambos los estados mexicanos de California norte y sur, le dicen Baja-y nada más. ¿Por qué? Pues porque todos piensas en el estado americano más rico cuando se menciona California-del cual los dos estados mexicanos son claramente un prolongación peninsular-lo que atina perfectamente con este nuevo capricho de nuestro presidente.

Ya he dicho en varias ocasiones, empezando en 1997-y a nada menos que a Zedillo, que cualquier producto se produce sobre base de la demanda y que, como EEUU SON la demanda, ellos mismo son la mera causa del problema. Esto es el producto de la razón pura; luego, imitando a Kant, hay la razón práctica-y es muy práctico llevarse bien con EEUU que es el primer importador del mundo a lado de China como exportador. Así nuestro buen presidente se comprometió con su homólogo de Estados Unidos a seguir combatiendo el tráfico de fentanilo, una sustancia que por consumo en sobredosis está causando más de 100,000 muertes de estadounidenses por año. “En cuanto al combate a las drogas, hay el compromiso de México de seguir apoyando para no permitir la introducción de químicos y del fentanilo. Estamos muy conscientes del daño que ocasiona a los jóvenes en los Estados Unidos. Este asunto tiene que ver con nuestros hermanos y es un acto de solidaridad’, dijo el presidente en su mensaje inicial. Así está muy bien, como acto de solidaridad, no como obligación arbitrariamente impuesta. Y está mejor aún ya que la solidaridad promueve la solidaridad, esperando que también Greg Abbott la perciba y la contracambie, junto a los texanos que gobierna.