jueves, julio 18, 2024
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De filosofía y cosas peores

 

 

                                                   Michael Torresini

 

 

El señor Hiriart en su libro “El destructor”, de Editorial Grijalbo dice: “Al día siguiente de conocerlo, en octubre de 1988, supe que con Andrés Manuel López Obrador sólo había dos formas de relacionarse: como su incondicional o como su adversario. No sabe de matices ni formas de relación profesional, personal o política que superen el cartabón maniqueo de “estás conmigo o estás contra mí”.

Hace veinte años yo usé esta misma palabra maniqueo para describir algo mucho más maniqueo-lo que repetía George W. Bucsh para acabar con la fuerte oposición de Francia y Alemania, las naciones más importantes de Europa, a su plan de invasión-invasión para buscar armas que nunca se encontraron, etcétera… No voy a comentar al respecto, pues ya lo hice, sólo déjenme decir que me gustaba denigrarlo, vituperarlo, vaya criticarlo a cada ocasión. De paso aclaro que maniqueo se refiere a una religión que se fundaba sobre los opuestos, como luz y oscuridad.

El maniqueísmo de AMLO sí existe, pero de forma mucho más aceptable, es un maniqueísmo ideológico que no interfiere en lo mínimo en sus deberes de presidente. No hubo presidente que dijo tantas veces como él como respuesta a todas las críticas, que cada quien es libre de expresar su opinión; o piensen en el cese de toda la pomposa guardia presidencial y su reinserción en el ejército, o sólo que es el único presidente que viaja en aviones de línea. Ningún tirano viaja en aviones de línea, sí porque el mismo Hiriart lo acusa de “tirano con disposición social”, o algo por el estilo. Quizá no se le haya ocurrido al señor Hiriart que un tirano social es alguien que impone el bienestar. Ni el concepto es nuevo: Grecia que nos lo enseñó todo, entre las diferentes formas de gobierno, tuvo la dictadura del pueblo, que finalmente no es muy diferente de la conocida democracia que deriva desde demos=pueblo y kratein=poder. Digamos pues que es como una democracia muy autoritaria. Y AMLO sí es autoritario-pero yo sería más autoritario de él. A males extremos, extremos remedios.

Y piensen: Si fuera un tirano, AMLO ya habría mandado a matar mucha gente, empezando con Ricardo Alemán que se enriqueció criticándolo. Pero en serio ahora: AMLO está tratando de hacer un milagro, instalar una verdadera democracia en un país que tomó palizas desde el comienzo de su historia-empezando con los españoles y acabando con los largo años de la dictadura perfecta priista.

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