jueves, junio 13, 2024
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De filosofía y cosas peores

 

                                                   Michael Torresini    

 

 

 

 

En 2040 la incidencia del cáncer se va a incrementar entre un 40 y 50%, señala en Ciudad de Panamá Isabella Gruesso, directora de asuntos públicos en oncología de Pfizer, en el contexto del Latin America Oncology Forum, uno de los congresos de oncología más importantes de la región. Gruesso urgió a acelerar la prevención y la detección para luchar contra la enfermedad para atajar la cifra de un millón 265 mil fallecimientos que se estiman para 2040, más de un 77% de lo que hoy se registran.

 

Copié lo antecedente ya que nos proporciona los números que no mienten y omití todas las palabras que siguen ya que son sólo…palabras-y que sustituyo con las mías, mucho más realísticas. Así que vuelvo a repetir lo que más cuenta, lo más importante de todo en absoluto, que nada, absolutamente nada es sin causa, lo repito con las mentes más ilustre de nuestra historia-desde Aristóteles a Einstein, con Leibnitz en el medio ya que fue lo que le dio un título llamándolo “Principium reddende rationis”, el principio primero de toda razón. Lo repetí más hablando de quiropráctica de la cual cabe hablar en periodismo ya que es la única parte de la medicina que virtualmente nadie parece entender bien; así aclaré que cualquier molestia-dolor, rigidez o calambre, en cualquier parte del cuerpo son debidos a vértebras que, no estando en su lugar, son la causa de todo-que yo acabo realineando las vértebras, es decir acabando con la mera causa de todo problema.

 

En el ámbito de mi trabajo la cosa es contundentemente clara: si dos vértebras desalineadas oprimen un nervio, hay que realinearlas para que no lo toquen, así como hay que abrir una tenaza si está oprimiendo a un dedo. No tiene caso sobar, tallar o tomar antinflamatorios, la única manera para acabar con el problema permanentemente es acabando con su causa. Creo que después de tanto repetirlo el concepto haya quedado absoluta y claramente claro. Sólo falta…no decirlo, porque ya lo sabéis, sino acordaros que el concepto es omnipresente, aplica a todo-y así llegamos al grano, al quid de esta charla mía, el grano que empieza con una inevitable pregunta: ¿Por qué la ciencia médica prevalece en todo menos que en el cáncer? ¿Por qué controla y hasta vence otras enfermedades y el cáncer no?  Y así llegamos a otra aclaración previa, que, aunque obvia, repito por su gran importancia: para alcanzar cualquier meta se necesitan de dos cosas-habilidad y voluntad. El cáncer no se mejora porque los hombres no tienen ni la habilidad ni la voluntad que mejore. No tienen la habilidad porque no entienden siquiera que sea el cáncer, y no tiene la voluntad por los nueve Billones de dólares que ganan anualmente con él.

El cáncer no es una enfermedad en sí misma, todos tenemos cáncer sensu lato, es decir todos tenemos unas celulitas cancerígenas que las células sanas se comen en pozoles, fagocitándolas. De allí a un paso atrás para ser más filosóficos y realísticos. Acuérdense que estudié filosofía para ver las cosas como son y no sólo nos las pintan. Por esto un paso atrás para ver toda la cosa en su conjunto nos brinda una visión ya sea más cabal que realística de toda la honda. Empezar desde el comienzo significa preguntarse antes todo ¿Qué es la salud? No es la ausencia de patógenos, sino la prevalencia de nuestras defensas sobre ellos. O cómo se explica que un patógeno-una bacteria, un virus o lo que sea, enferme al sujeto A y no al sujeto B. La causa principal del cáncer es falta de oxigeno intracelular-oxígeno que podemos introducir en nuestro cuerpo por medio de la alcalinización-que se consigue con una vida sana-ya sea física que mentalmente, vegana  y un vaso grande de agua tibia o al tiempo con mucho limón y una cucharada sopera de bicarbonato al despertar, en ayuna-que continuará un par de horas tomando sólo agua, y fruta durante el día y verdura hacia su final.

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