ACERTIJOS

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Nunca dejes de aprender, porque la vida nunca deja de enseñar. Camelot.

 

ORGULLO ORIZABEÑO (MARIA LUJAN ACHIRICA)

 

Nacida en Orizaba, hija del orizabeño director de Casa de Moneda, Marcial Luján Bravo y de Beatriz Achirica, de quien no hace mucho escribí que era estudiosa de los mares y hablaría ante el Capitolio de Washington. María Luján Achirica, fue escogida para dar el discurso de  graduación en representación de dos mil estudiantes. Mexicana tenía que ser para triunfar fuera de su país. En esta ceremonia hablan el presidente de la Universidad y el gobernador de Hawái. Alumna seleccionada entre jóvenes con doctorado, maestría y licenciatura, cuando estaban probando a varios estudiantes, el jurado la oyó hablar en su perfecto inglés y dijo: ‘Es ella, no le busquen’. Felicidades.

 

LA SERIE DE NETFLIX (CROWN)

 

He visto, porque soy monárquico cuenqueño nacido en Tierra Blanca, y me apasiona la monarquía, más la inglesa que cualquier otra, aunque también soy monárquico español, con los reyes de España, que ahora darán paso, a los años, a una reina, como las que dieron brillo en el pasado. Como Victoria Eugenia, reina consorte de Alfonso XIII, O Sofía de Grecia, que no reinó pero estuvo firme al pie del ligerito de cascos, el rey Juan Carlos. La mujer aguantó todo y conservaron la Monarquía española. Todo porque Netflix estrenó la nueva serie del reinado inglés, Crown, una cinta de series de capítulos bien hecha, donde se ve la vida de los príncipes, de Diana, de la reina Isabel, ya difunta, y de todos aquellos inmersos en ese reinado, que fue fundado en el año 927, dC. País que no ha tenido una invasión en 900 años y que Hitler estuvo cerca de llegarles, aunque solo los bombardeó por aire, pero no pisó suelo inglés. Todos sus enemigos han mordido el polvo.

Leo ahora el diario El País:

“Imagino que la gran apuesta que hizo Netflix por The Crown, incluida una ambientación primorosa que debe de haber costado una fortuna, les ha salido bien, que la brillantez también puede ser rentable, que múltiples espectadores de toda condición se han enganchado a ella, lamentan que haya terminado, la van a recordar. Es un producto lujoso que está escrito y realizado con inteligencia, realismo e imaginación, algo poco valorado por las productoras cuyo único objetivo es que les salgan las cuentas y convencidas de que el gran público se traga complacido lo que le echen.

Para mi gusto las cuatro primeras temporadas son espléndidas. Y decae ligeramente en la quinta y la sexta. Tal vez porque poseíamos demasiados datos y cercanía sobre la historia de Diana de Gales. Pero en el remate de la serie hay muy buenos momentos. Está bien descrita la amargura, la introspección y el convencimiento de que la vida se ha cebado con él, de ese principito adolescente cuya madre ha muerto. El desenlace es más que digno, pero algo se perdió en el largo camino”.

Pues que viva mil años más ese reino de Inglaterra.