jueves, julio 18, 2024
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ACERTIJOS

 

 

De León Felipe: “Para enterrar a los muertos, como debemos, cualquiera sirve, cualquiera…  menos un sepulturero.”.

 

Aquí te presentamos las muertes extrañas de grandes escritores.

 

MARK TWAIN Y SU PROMESA DE MUERTE

 

Un año antes de morir, en 1909 cuando tenía 73 años, dijo: “Vine al mundo con el cometa Halley en 1835. Vuelve de nuevo el próximo año, y espero marcharme con él. Será la mayor desilusión de mi vida si no me voy con el cometa Halley”.

 

TENESSE WILLIAMS MURIO AHOGADO POR UNA TAPA

 

Tennessee cayó en una honda depresión y alcoholismo al ver a su hermana desahuciada por una innecesaria lobotomía. A partir de ahí el mismo escritor entró y salió de varios manicomios y se hizo dependiente de algunos fármacos. El 26 de febrero de 1983 Tennessee Williams fue encontrado muerto en el Hotel Elysee de Nueva York. La prensa dijo que murió intoxicado de Seconal, pero la necropsia reveló que se ahogó con la tapa de unas gotas para los ojos.

 

FEDERICO GARCIA LORCA

 

España: Fuente Vaqueros, 1898 – Camino de Víznar a Alfacar, Granada, 1936. Fue asesinado por el bando que dio el golpe de Estado en España en 1936, poco después de iniciada la Guerra Civil. Es uno de los grandes poetas y dramaturgos en español del siglo XX. Aun no hay tumba con su nombre, pues su cadáver nunca ha sido encontrado y siguen con la búsqueda.

 

PABLO NERUDA ASESINADO

 

La investigación por la muerte del poeta chileno Pablo Neruda, premio Nobel de Literatura en 1971, dio un giro importante después de que la familia revelara que un informe pericial, que se dará a conocer, confirmaría que el escritor fue “envenenado”, doce días después del golpe militar de 1973. “Sabemos ahora que el ‘clostridium botulinum’ no tendría por qué haber estado en la osamenta de Neruda. ¿Qué quiere decir esto? Que Neruda fue asesinado, hubo intervención en el año 1973 por agentes del Estado”, dijo Rodolfo Reyes, sobrino del poeta.

 

EL SUICIDIO DE HEMINGWAY

 

Son algo menos de las siete de la mañana del domingo 2 de julio. El día anterior había regresado de la clínica Mayo en donde recibió terapias de electrochoques luego de su tercer intento de suicidio en menos de un año. Ese día, también, mientras cenaba en un restaurante, le dijo a su esposa que los meseros eran agentes del FBI contratados para seguirlo. Se levanta. Se viste con la que llama ‘la bata del emperador’, desciende las escaleras en silencio para no despertar a la mujer y llega hasta el cuarto en el que tiene sus armas. Regresa, sube las escaleras y se sienta en la sala de su casa en Ketchum, Idaho, allí mismo en donde meses antes había estado escribiendo su última obra, ‘A moveable feast’. Luego el movimiento es nimio, casi trivial y sin embargo irrevocable: presiona el gatillo después de haber puesto el cañón en su boca. Durante algunas semanas los diarios desconfiarían de las palabras de Mary Welsh, su esposa, que insistía en que se había tratado de un accidente mientras limpiaba el arma. La policía no encontró elementos de limpieza. Poco tiempo después fue imposible ocultarlo: Ernest Miller Hemingway, el hombre que sobrevivió a tres guerras –participó en la I Guerra Mundial en el frente italiano y cubrió como periodista la II Guerra Mundial y la Guerra Civil de España-; el hombre que se jactaba de pescar sin ayuda de nadie ‘marlins’ más grandes que él y de cazar leones en el África; la personalidad literaria más fascinante del siglo XX, se había suicidado aquella mañana del domingo 2 de julio de 1961.

Cinco días después, el 9 de julio de 1961, Gabriel García Márquez escribió en una columna para una revista mexicana: “Hemingway no parecía pertenecer a la raza de los hombres que se suicidan. En sus cuentos y novelas, el suicidio era una cobardía, y sus personajes eran heroicos solamente en función de su temeridad y su valor físico”.

Tomadas del Internet.

 

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